Mi primer amor lo fue todo, un amor del que nunca te alejas, porque no lo intentas, y tampoco deseas hacerlo. Un amor tan grande y tan fuerte que nunca muere, que nunca se apaga, que nunca pierde su luz. La clase de amor por el que recordas cosas bonitas, esa clase de amor que no recuerda las cosas horribles, las noches de llanto, los desvelos, los gritos y mucho menos se acuerda de los hechos que destrozan al corazón.